16 nov. 2007

EL BONO “JUANCITO PINTO” Y LA DESERCIÓN ESCOLAR

Evo Morales ha sostenido en un acto público que el bono Juancito Pinto ya tiene sus efectos positivos para la educación porque ha disminuido considerablemente el grave problema de la deserción escolar. Esta su afirmación basa en el testimonio de “una maestras de su barrio”. Este señor no conoce que, a fines de cada gestión escolar, se realizan estadísticas sobre la deserción, la repitencia y la promoción de los estudiantes diferenciados por edades y sexos; lo menos que pudo haber hecho, antes de abrir la boca para hablar del asunto, es ordenar al ministerio correspondiente publicar las estadísticas del presente año.

Algunos datos reveladores hasta el momento: el SEDUCA de Santa Cruz ha dicho que la deserción en el campo es del 15 % y en la ciudad llega al 10 %. Estamos hablando de un total de deserción de 25 % en esa región. No tiene por qué ser diferente en otras regiones del país.
La permanencia escolar, la cobertura, el índice de promocionados, etc. está íntimamente vinculado con el grado de miseria y el atraso en que viven los bolivianos. Cuando faltan las fuentes de trabajo, cuando no hay ingresos mensuales para alimentar a la familia, etc. los niños y adolescentes se ven obligados a buscarse la vida como puedan. Muchos se dedican a la vagancia, otros terminan víctimas de la drogadicción y los otros encuentran trabajos esporádicos como vendedores de periódicos, lustrabotas, voceadores de medios de transporte urbano, etc., todos ellos superexplotados por sus ocasionales patrones.

El bono Juancito Pinto, lejos de solucionar el grave problema de la miseria en las familias, es usado como una maniobra política para mantener la “popularidad” del presidente y como una medida para presionar a que los padres de familia inscriban a sus hijos en la escuela primaria.

Evo Morales, si quiere superar el grave problema de la deserción escolar, lo primero que tiene que hacer es garantizar fuentes de trabajo medianamente remunerados y estables para que las familias no sigan destruyéndose por la miseria; acabar con la migración al extranjero en busca de fuentes de trabajo, cuyos hijos que permanecen en el país viven en condiciones lamentables y en el total abandono, garantizar que los ingresos de los sectores más empobrecidos sigan disminuyendo drásticamente por los efectos de la inflación, etc. Todo lo demás es una farsa.